El 90 por ciento de las especies alóctonas de la península Ibérica habitan entre la desembocadura del Nalón y Candás: en el Cañón de Avilés. El presidente de la Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (Cepesma), Luis Laria, disertó ayer sobre la riqueza biológica de este espacio natural que, a su juicio, está huérfano de estudios de investigación. Lo hizo con motivo de unas jornadas organizadas por el Centro de Profesorado (CPR) que tienen como fin divulgar itinerarios educativos desde la costa a la Cordillera Cantábrica. Junto a Laria estuvo el geólogo de la Universidad de Oviedo Pedro Farias, quien analizó el origen y las consecuencias de la falla de Ventaniella, la que da forma a la estructura geológica de Avilés.
Laria confirmó que el cañón -que algunos reclaman que se catalogue como área marina protegida- es uno de los más importantes del mundo por la diversidad de especies y riqueza geológica. Y es que en torno al cañón habitan cientos de animales a cada cual más llamativo. «En el cañón han aparecido incluso rapes albinos, bogavantes con tres pinzas, duendes negros y hasta el tiburón anguila», explicó a modo de anécdota el presidente del Cepesma, quien destacó que de existir un cañón con estas características en otras regiones ya se habría explotado su interés económico y social.