Vegetacion en las dunas de la Ria de Aviles
Las dunas de la Ria de Aviles no pueden separarse, pues forman parte del mismo complejo estuarino, de las dunas de San Juan y L'Espartal ni tampoco de las dunas de Xagó, de forma que botánicamente son muy similares aún después de las lógicas variaciones por extensión, desarrollo y acción humana.
Los complejos dunares suelen presentar cinturones de vegetación paralelos en los que la tolerancia a la salinidad, la falta de agua (aridez), y la capacidad de supervivencia en suelos incipientes limita la presencia de las diferentes especies: un primer cinturón de plantas presentes en la línea de playa o en dunas embrionarias, otro se asienta sobre las dunas móviles y al menos un tercero sobre las dunas fijas.
Las dunas que encontramos en la zona, incluyen una pequeña parte de dunas incipientes, de las cuales hay una pequeña zona en L'Arañón, muy modificadas de forma continuada por el flujo de las mareas y las olas provocadas por el paso de los grandes buques que atracan en el puerto. otra pequeña franja de dunas blancas y una parte mucho mas extensa de dunas grises.
Todas ellas han sido enormemente alteradas por las sucesivas ampliaciones del canal navegable de la ría, por los procesos de repoblación con pinos o eucaliptos, la introducción de plantas muy agresivas procedentes de sudamérica o sudáfrica y por la invasión de otras plantas llamadas "ruderales", es decir, plantas que siempre acompañan al hombre, y cuya presencia suele indicar una alteración de las condiciones naturales pues son nitrófilas, es decir requiren un aporte especial de nitratos, sustancias derivadas generalmente de las labores agrícolas, del ganado, las basuras, etc.
La arena es transportada en el agua por la acción de las mareas y las corrientes hasta zonas litorales donde queda depositada. Cuando se seca, el viento puede erosionarla (seleccionando los materiales, deflacción) y transportarla tierra adentro hasta que se detiene debido a algún obstáculo y se amontona. Este proceso da lugar a las dunas.
Las dunas pueden ser colonizadas por plantas terrestres desde el momento en que la arena queda por encima del nivel de las mareas altas.
La vegetación facilita el proceso de fijación de la arena distribuyéndose en forma de orlas o cordones dunares según las dunas sean embrionarias, móviles o fijas. A las dunas móviles también se les llama dunas blancas y a las fijas, mas retrasadas respecto a la línea de costa, dunas grises.
También la vegetación cambia debido a una mayor disponibilidad de nutrientes, menor influencia de la salinidad o los vientos, o por la disponibilidad de agua.
En las dinas móviles el agua puede ser un recurso muy escaso, apenas es retenido y llega a localizarse habitualmente a mas de un metro de profundidad. En cambio en las dunas fijas el agua suele estar disponible a menor profundidad.
Las playas y dunas son medios hostiles para el desarrollo de plantas terrestres. Multitud de factores intervienen para condicionar su presencia. Por eso, sólo algunas plantas muy especializadas son capaces de colonizarlas y por esa especialización son muy sensibles a modificaciones o alteraciones del medio y son desplazadas con rapidez fuera de su entorno.
La escasez de agua dulce, la insolación y la estabilidad del sustrato, con el riesgo contínuo de enterramiento total o parcial, condicionan también la forma y características de las plantas: sistemas radiculares extensos y profundos, con cutícuas duras y correosas, hojas envueltas o carnosas o de pequeño tamaño que suelen estar cubiertas de pelos, muchas presentan colores claros, blanquecinos y estrategias reproductoras adecuadas a un medio hostil y cambiante.
Las dunas embrionarias de San Balandrán están muy deterioradas y afectadas por las remodelaciones del canal navegable de la ría, por el tráfico marítimo y por otras formas de acción antrópica negativa, pero aparecen plantas del género Elymus que sueln ser las más cercanas a la orilla, así como matas de Cakile maritima subsp. integrifolia, Salsola kali, Plantago sp., etc.
A continuación aparecen gramíneas fijadoras de la arenas, de las que el barrón es la principal. Es de gran tamaño, de hasta un metro de altura, con los rizomas entrelazados y de gran longitud, siendo capaz de resistir las duras condiciones del frente de la duna, pero también aparece más al interior. Es interesante el proceso de enrollamiento de sus hojas para protegerse de la desecación.
Estas plantas retienen la arenas, haciendo las dunas ma estables pero donde la arena superficial aún se desplaza continuamente: son las dunas móviles o blancas y en la ría ocupan poca superficie y rápidamente entran en contacto con las dunas fijas.
Encontramos, además de la dominante Ammophila, otras plantas propias de estos ambientes como: llantenes cuyas hojas en forma de roseta impiden que la arena se levante, la soldanela facilmente reconocible por sus flores acampanadas, de color rosa con estrías blancas, la cola de liebre, el cardo marino y otrás.
Más adentro, donde las dunas son ya fijas o la acción del viento es menos importante comienza la formación de un suelo incipiente, en cuya superficie encontramos sobre todo musgos, que atrapan las pequeñas partículas de arena y mantienen además un reservorio de agua dulce permitiendo el desarrollo de plantas de mayor porte, tanto herbáceas como arbustivas, más propias de las landas o tojales. Se forman así las llamadas dunas grises.
En este tipo de duns fijas las condiciones del suelo permiten la colonización por parte de otras especies no exclusivas de los arenales y en el entorno de la ría. Muchas son especies propias de ambientes humanizados y nio pueden considerarse representativas de las dunas.
Aún así hay todavia especies de alto interés como la lechugilla de mar, catalogada como especie sensible a la ateración de su habitat, o la espigadilla de mar, catalogada como especie de interés especial
Dominan las formaciones arbustivas de tojos, algunas euforbias, retamas, y diversas herbáceas de los géneros Festuca y Phleum, Carex arenaria, etc,.
También son muy interesantes las ya comentadas formaciones de madroños y laurel favorecidas aquí por las repoblaciones y los procesos de restauración vegetal pero que en los arenales circundantes de L'Espartal o Xagó aparecen de forma natural.


(Las perlas naturales de la ría de Avilés)
Autores.- Alberto López Fernández
Bernardo de León Suárez
Juan Eugenio Ramos López