

La actividad de la pesca ha estado desde siempre ligada al desarrollo de las incipientes comunidades humanas. Desde el paleolítico, en toda la costa asturiana y, por consiguiente en el entonces maravilloso estuario natural de la ría de Avilés, la recolección de pequeños moluscos tipo lapa se llevaba a cabo muy fácilmente. Desde el 8000 al 5000 a.C. hay una evolución y un momento de mejora en le aprovechamiento de los recursos del mar, a tenor de los restos encontrados por los arqueólogos, ya que aparece algún útil que facilita la recolección, algún tipo de palo, piedra o hueso, llamado pico asturiense, que ayudaba a arrancar a estas llámparas o lapas, mejillones y bígaros de los pedreros. Un simple paseo por bajamar facilitaba la recoleccion de los mismos. Además también se han encontrado restos de incipientes anzuelos.
Además, según mejoraron las destrezas de los seres humanos, se fueron elaborando útiles de hueso con forma de anzuelo y arpón, ya que se han encontrado restos de los mismos (Museo Arqueológico de Asturias). Después se elaboraron artes con cañas tejidas, nasas e incluso redes. Esto supone que una primitiva pesca, bien desde la misma orilla o bién desde algún tipo de embarcación muy poco sofisticada, ya se llevaba a cabo en esta época.
Sin más documentación al respecto que la presencia de varias ballenas varadas en las cercanías de la ria de Aviles, concretamente en la playa de Xagó, hay estudiosos que relacionan la presencia del toponimio La Atalaya, promontorio sobre la bocana de la ría cerca del actual faro, con la actividad ballenera.
Esto implicaría viajes mas largos y embarcaciones mas sofisticadas, como algunas que salieron de astilleros de la zona o de otras partes de Asturias y que permitieron a nuestros navegantes llegar hasta los mares de Irlanda desde la antigüedad.
El salazón, como conservante, también se utilizó para mantener el pescado en condiciones de consumo desde muy trempana edad, aunquelas primeras referencias escritas son tardías. Aún así, en documentación medieval ya se fija cerca de Laviana, y seguramente esto significa en la llanura formada por la marismas de Llodero, la presencia de unas salinas que se consideraban ya antiguas por aquél entonces y seguramente debido a la sustitución de la producción local por la mas productiva de la importación, a mediados del siglo XII.
Igualmente, al otro lado de la ría también se llevaba a cabo esta actividad, justo como así lo atestigua el topónimo actual de Salinas. Tal es la importancia, primero de la producción y posteriormente del comercio, que incluso en el siglo XVI, en el propio reinado de Felipe II el administrador general de las salinas del Principado residía en la Villa.
El sistema empleado tradicionalmente para la obtención de sal, o bién era el de la formación de balsas mediante las cuales se retenía el agua marina que, calentada por el sol producía la evaporación del agua, dejando la sal lista para su almacenamiento y consumo; o bién como sería necesario en lugares de clima húmedo y poco soleado, como el que nos ocupa, mediante algún sistema artificial de calentamiento del agua, seguramente similar al de las termas romanas.
Restos de esta actividad se mantuvieron hasta en el callejero hasta hace poco tiempo. La calle de los Alfolíes, hoy Sánchez Calvo, que nacía en la actual Plaza de Carlos Lobo, justamente en el lugar que ocuparon antaño estos almacenes de sal. Pocos metros al sur nos encontramos con la plaza del Pescado, en la inmediaciones del antiguo muelle.
En cualquier caso, primero la misma producción de sal y más tarde su importación favoreció el desarrollo de una de las actividades más importantes de ayer y hoy en este entorno: la pesca.
Siendo una flota relativamente pequeña en el contexto asturiano, la rula de Avilés ha sido, es, y tiene todas las posibilidades de continuar siendo, la de mayor número de desembarcos de pescado; lo que ha llevado la aparición de todo un entramado económico alrededor de la venta y distribución de las capturas.
La preocupación por el estado de los caladros es muy alta entre los cocienciados pescadores avilesinos, y se ha pasado de un sistema de casi sobreexplotación de los mismos a diversificar la economía en base a la atracción de desembarcos, convirtiendo a Avilés en la tercera lonja de pescado de España, gracias a unas modernas instalacionesy a los servicios que presta.
Las instalaciones de la actual rula de pescado, que se inaguraron junto con el nuevo muelle pesquero en 1980, sustituyeron a la antigua rula, hoy ya desaparecida, situada frente al Parque del Muelle, donde anteriormente tenían lugar los desembarcos de los pesqueros. la construcción de la nueva Rula, situada algo mas hacia el norte del mismo muelle, estas instalciones ven mejorada y ampliada su capacidad.
Después de pasar por numerosas organizaciones que fueron modificadas o incluso hechas desaparecer por necesidades legales de adecuación a las diversas leyes que sobre la organización de la gente de la mar se fueron aprobando en España, y herederas de todas ellas, nos econtramos hoy en día con la Cofradía de Pescadores Virgen de las Mareas, que es quién está al frente de la organización de la pesca en Avilés.
También se ha contado con instalaciones conserveras a lo largo de nuestra historia, como las de Dolores Bravo (Hijo) o Cipriano Escobio, allá por los años 30 del siglo XX.El número de las fábricas de conservas aumenta hasta nueve en los años 60 en los que, tras una crísis del sector, la actividad queda muy reducida, a tres fábricas en los años 70 y solo una en la actualidad.
Tradicionalmente se han considerado dos tipos de pesca, denominadas mayor y menuda. La mayor se realiza esde emebarcación que sale a la mar durante un período de tiempo denominado costera. Mientras que la menuda, que se realiza con redes y nasas, es mayoritariamente la de pescado de roca y arena; incluyendo en ésta última aquello que se puediese encontrar en zona de mezcla de aguas dulce y marina en la desembocadura de los rios.
Hoy en día y atendiendo al tipo de embarcación desde la que se realiza la pesca se distinguen la pesca artesanal, costera, de altura y gran altura.
Y según los distintos tipos de anzuelo y las distintas formas de utilizarlos, podemos distinguir: líneas, pinchu, palangre,cacea, potera, etc.
ARTES DE PESCA
PESCA CON LINEA

La pesca con linea puede ser llevada a cabo fácilmente incluso por los niños, y no se necesita embarcación alguna. Sólo se necesita el propio aparejo que consta de un sedal principal y otros secundarios a cuyos extremos se enganchan los anzuelos, y con un plomo que facilita que estos se hundan. Se puede llevar a cabo desde los mismos muelles de atraque, y esto es fácilmente observable en ambas márgenes de la ría, o desde lanchas sencillas. Hoy en día no se practica con la misma frecuencia de antaño.
PESCA CON CAÑA

La pesca con caña es simila, aunque el aparejo se maneja con la ayuda de una bara fuerte con un sedal grueso y no una caña deportiva al uso. Normalmente se considera, al igual que la pesca con linea, una modalidad deportiva, salvo en el caso de la pesca del bonito al tanqueo. Para esta modalidad se precisa de cebo, que ha de mantenerse vivo en el barco. Una vez localizado el banco, se utiliza el cebo vivo junto con abundante chorro de agua, al objeto de simular un banco de peces. Al tener cerca los túnidos, cada pescador se las apaña con su fuerte caña equipada con un cebo vivo en el anzuelo, y sólo al final, en el momento de subir la presa al barco, recibe la ayuda en un compañero que, con una bichera, una especie de gancho, levanta la pieza hasta ponerla en cubierta. Es muy importante en este arte, que normalmente se practica desde el costado de estribor, hacer el menor ruido posible y el menor derramamiento de sangre por parte de ejemplares heridos, ya que pueden provocar la huida del banco de pesces. En el Cantábrico no consta ninguna otra arte específica para los túnidos.
PESCA AL PINCHU
Compartiendo aspectos de las dos modalidades anteriores, se realiza desde pequeñas embarcaciones que llevan dispuestas una serie de cañas por los cuatro costados, normalmente una en proa, otra en cada uno de los costados y una o dos en popa. Junto con cada vara se encuentra un carrete firmemente sujetado a la propia embarcación. Con 400 metros de línea aproximadamente y con unos 20 anzuelos se completa en aparejo. Normalmente se usa parrocha como cebo y durante el proceso de pesca, la embarcación no suele detenerse, para acompañar con su movimiento el del cebo y hacer mas fácil que la presa muerda el anzuelo. Es una modalidad especialmente apreciada en la pesca de roca (roballiza, merluza, barbada) y muy lucrativa por la escasez impuesta en las leyes de explotación piscícola..
PALANGRE

Se utilizan una serie de anzuelos que están separados a intervalos uniformes a fin de que no se enreden y, a veces, dependiendo de la presa que se quiera alcanzar, incluso a distintas profundidades, desde palangres de superficie, fijos o móviles, por ejemplo para la lubina, hasta algunos fondeados practicamente a ras, como por ejemplo para el congrio. Parten de una madre en posición horizontal , que se encuentra colgada de una boya o gallo, a veces en los dos extremos a veces sólo en uno, quedando el otro libre de moverse a merced de las corrientes y mareas, llamada entonces emballo.
CACEA CON CURRICAN

Trabajar a la cacea quiere decir que los curricanes son arrastrados por la embarcación a una velocidad determinada y variable según cada especie. En cada costado e la embarcación se coloca una vara de castaño o ala, que lleva cinco anillas de madera cada una, por las que pasan las líneas, llamadas amura, tercera, segunda, punta y guilda, siendo amura el mas cercano a la embarcación y guilda el mas alejado. Así se pesca con cinco líneas a la vez.
Las líneas están compuestas de varios tramos de distinta longitud y grosor, hasta llegar al último que es el que se lleva el anzuelo decorado o curricán. Pueden llevar cebos naturales o artificiales, generalmente de plástico, en ocasiones sustituidos por señuelos de plumas, cintas, hojas de maíz secas y deshilachadas y pequeños trapos de colores. La quinta línea, la de la guilda, suele ser mas corta que las anteriores.
En la popa se pueden instalar cinco líneas más, y si es el caso, en la proa una más en cada costado. Normalmente el bonito es una de las especies que se perscan con este arte.
REDES
Las redes se componen de unas mallas de varios niveles de trenzados, de acuerdo con las presas buscadas. Encontramos redes muy tupidas para ejemplares pequeños, algunas bastante menos tupidas e incluso compuestas de varios paños, como las de trasmallo. En sus dos extremos nos encontramos con dos cabos o relingas, a los que se fijan corchos al superior y plomos al inferior, a fin de permitir que la red esté lo mas estirada posible y pueda efectuar bién su labor. Las redes pueden ser de varios tipo, fijas, de deriva, de cerco y de arrastre.
REDES FIJAS

Redes fijas son, por ejemplo, trasmallo, miñi, volanta, beta y rasco.
El trasmallo es una red formada por tres paños que se superponen. Dos de los paños, los de los extremos son de luz de malla amplia, mientras que el del medio es de luz de malla reducida. El sistema que atrapa a los peces con este arte es muy simple, al chocar con la red pasan el primer paño sin dificultad, tropiezan con el segundo y al forzar su salida se cuelan algo a través del tercero formando una especie de globo donde el pez queda atrapado. Se utiliza sobre todo cerca d ela costa, para la obtención de pescados de roca.
El miño, relativamente escaso en su uso, es similar al anterior pero con una luz de malla mucho mayor. También se cala cerca de la costa y su objetivo son bugres, llocántaros o bogavantes, langostas y centollos.
La volanta se compone de la unión de varios paños de unos 50 metros de longitud cada uno, hasta llegar a alcanzar entre mil quientos y dos mil metros. En cuanto a lo alto del paño, oscilará entre los cinco metros fondeado por unos diez en seco. A fin de que en caso de pérdida de la red, el daño sea el menor posible, la unión de los distintos paños entre si y con la relinga son de algodón, material que se puede pudrir y deshacerse. Habrá de largarse a favor de la corriente, para que quede lo mas estirada posible, y se recogerá en sentido opuesto pasadas unas veinte horas de su largado. Su objetivo básico son las merluzas, ya que su luz de malla es de unos 10 centímetros.
La beta, también conocida como volantilla., tiene una construcción muy parecida pero con menos luz de malla, con lo que sus capturas serán de menor tamaño, como por ejemplo salmonetes y fañecas.
El rasco, similar a la volanta, pero con una luz de malla mucho mayor se destina especialmente al pixín, y se levanta cada cuatro días en invierno y cada dos en verano aproximadamente a fin de reparar o sustituir los paños deteriorados.
Todas estas redes fijas llevas unos plomos que se mantendrán a los paños fijados al fondo hasta el momento de su recogida, y se señaliza su posición por medio de distintas boyas, normalmente en sus extremos.
DERIVA
A diferencia de las anteriores, las redes de deriva, jamás van a entrar en contacto con el fondo marino, ya que quedarán suspendidas en sus relingas y boyas de corcho o plástico, con lo que además van a poder cambiar su posición a tenor de las corrientes existentes. El daño que infringen al fondo marino las anteriores redes fijas es pequeño, pero en el caso de albareque, que es la única red de deriva que utilizamos en Asturias, este daño no existe. En los anocheceres desde mayo hasta octubre se utiliza esta red para la pesca de la sardina.
El aparejo de cerco está formado por una red rectangular de hsta quinientosmetros de longitud que se utilizará para rodear un banco de peces, para que a continuación cerrar la red por debajo mediante de una cuerda que lleva en su parte inferior. Una vez se encuentra recogida la mayor parte de la red, solo resta recoger las capturas.
ARRASTRE

NASAS
El marisqueo, bién de costa, bien desde lancha, está prácticamente erradicado del entorno de la Ria de Avilés. La sobreexplotación y la modificación del entorno natural del estuario han terminado en la segunda mitad del siglo XX con las tradicionales capturas de crustáceos y equinodermos como andaricas o nécoras, quisquillas, orizios o erizos de mar, bígaros o caracolinas y también centolla o centollo, ñocla o buey y cangrejos que según las condiciones naturales del entorno hubieron de ser necesariamente abundantes.
Pero en el marisqueo tradicional, la ría fue extraordinariamente rica hasta los años 60 del siglo XX, en moluscos como las navayas o navajas, coquinas, berberechos o chirlas, almejas, etc. Todos estos bivalvos podían ser capturados sólo con cruzar la ría en los arenales de San Balandrán o en las llanuras arenosas que colmatan este de la ría.
También se capturaron, y aún sigue haciéndose frente a la playa de L'Espartal y Salinas, gran cantidad de cefalópodos, principalmente sepías y chopitos y calamares, chipirones y potarros.
Otro tipo de extracción de interés era la relacionada con el cebo vivo, actividad expresamente prohibida, en la zona fangosa de la ensenada de Llodero . Destaca la Xorra o gusano, un poliqueto que además tiene un especial interés por ser parte fundamental en la dieta de las limícolas que utilizan la ría como lugar de alimentación. Actualmente su captura está regulada por la legislación asturiana.
(Las perlas naturales de la ría de Avilés)
Autores.- Alberto López Fernández
Bernardo de León Suárez
Juan Eugenio Ramos López