

España es el país europeo con mayor diversidad de tipos de humedales de toda la Unión Europea. Se denominan humedales a las extensiones de marismas, pantanos, y turberas, o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda los seis metros (convenio de Ramsar, Iran 1971).
Los humedales son sistemas naturales de transición o interfases, en los que al solaparse condiciones biológicas diferentes, son espacios que posibilitan una gran biodiversidad, por lo que tienen gran interés de cara a su conservación así como de cara al uso sostenible de los recursos naturales, ya que actualmente son los ecosistemas mas amenazados del planeta.
Por otra parte hay que tener en cuenta que los humedales, además de ser el espacio natural en que viven un importante número de especies animales y vegetales, muchas de ellas protegidas por su fragilidad y escasez, son realmente lugares importantísimos al ser lugar de parada en las rutas migratorias de muchas aves, por lo que se trata realmente de una red invisible de biodiversidad compartida a escala global, que no reconoce fronteras ni divisiones administrativas y que requiere una visión de esos espacios que transciende en el espacio y en el tiempo a nuestra realidad próxima.
En Asturias son numerosos los humedales singulares, que empezando por la Ría del Eo, la Reserva Natural de Barayo, el Paisaje Protegido del Cabo Peñas, la Reserva Natural Parcial de la Ria de Villaviciosa, la Turbera de Dueñas, los Lagos de Somiedo…
A lo largo de la historia se ha ido produciendo una reducción de este rico patrimonio natural, acelerándose ese proceso especialmente a finales del siglo XIX y en el XX, debido a procesos de desecación para aprovechamiento agrícola, para el crecimiento urbanístico o industrial basándose especialmente en el hecho de que eran considerados espacios baldios, productores de mosquitos y por lo tanto, de enfermedades y molestias para las personas. En estos lugares era frecuente la caza de forma masiva. Además era una práctica muy rentable al apropiarse del patrimonio público.
Además de esa historia de desecación de los humedales que los redujo en extensión, se añadió un problema aún mayor, el de la contaminación del agua, en unos casos de manera puntual aunque concentrada producida fundamentalmente por los vertidos industriales y urbanos y en otras de manera difusa ocasionada por los fertilizantes de la agricultura.
A pesar de esta realidad, en Avilés, con la declaración del Monumento Natural de la Charca de Zeluán y la Ensenada de Llodero (Avilés y Gozón) mediante el DECRETO 100/2002, de 25 de julio. (BOPA Nº 192 - lunes, 19 de Agosto de 2002), se concretó una de las actuaciones previstas en la Red Regional de Espacios Naturales Protegidos que se establecía el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORNA) en el DECRETO 38/94, del 19 de mayo (BOPA Nº152, de 2 de julio de 1994), acogiéndose a una de las figuras de protección que se establece en la Ley 5/1991, de 5 de abril, en la categoría de Monumento Natural.
La finalidad de la declaración del Monumento Natural es la "conservación y recuperación de los ecosistemas amenazados, prestando especial atención en la conservación de las características naturales que permiten que la zona mantenga una alta capacidad de acogida para las aves durante los procesos migratorios, así como a las dunas y marismas del área de San Balandrán y La Llera y a la conservación de la vegetación del entorno de la Charca de Zeluán y dentro de las actividades de restauración vegetal eliminando especies autóctonas, particularmente las que tienen carácter invasor".
Además, en la declaración de protección, también se contemplan actuaciones de divulgación a través de programas de educación ambiental para difundir los valores naturales del Monumento Natural y el interés de su conservación.
Junto a esta figura de protección, se añaden otras de no menos importancia en el ámbito internacional, ya que forma parte del LIC Cabo Busto-Luanco a partir de la Tercera Propuesta de Lugares de Importancia Comunitaria del Principado de Asturias y es ZEPA, Zona de Especial Protección para las Aves del Cabo Busto-Luanco.
A pesar de ese justificado marco de protección, conservación y recuperación por tratarse de un enclave singular de notables valores naturales y también culturales en su entorno, sin embargo carece del adecuado conocimiento por parte de la población, y en especial de la población mas próxima, por lo que dificilmente puden prosperar las medidas de conservación y recuperación.
Junto a las actividades de recuperación de los espacios y sistemas amenazados se han promovido iniciativas para un mejor acercamiento de la población al conocimiento y disfrute de los valores de la zona como son la realizción de sendas con paneles informativos y la instalción de un observatorio de aves en un punto clave de la ensenada.
Por todo ello queremos aquí abordar una visión integradora en la que partiendo del origen geológico y su evolución, pasemos por la descripción de la presencia humana y su intervención hasta llegar a nuestros días donde vemos los diferentes aspectos de la actividad del entorno, en los que aún es posible observar, aunque de manera limitada la diversidad biológica que es preciso conservar y mejorar, las perlas naturales de la Ría de Avilés, cosa que solo se podrá lograr desde el conocimiento.
(Las perlas naturales de la ría de Avilés)
Autores.- Alberto López Fernández
Bernardo de León Suárez
Juan Eugenio Ramos López