BUSTIO-LA FRANCA (GR.E-9)

Bustio-La Franca (Ribadedeva)

Recomendaciones Básicas

La ruta tiene casi 10 km de longitud. Posee sentido lineal, por lo que volver por el mismo camino duplica el esfuerzo.Debemos viajar cómodos y bién calzados. Se pueden realizar en cualquier época del año. Posee buen piso, apto para todos, incluido niños. El desnivel no es importante, y se pueden realizar interesantes visitas culturales desde la misma. Existen posibilidades de utilizar el transporte público: autobús o ferrocarril para volver al punto de partida.

El Paisaje Protegido de la Costa Oriental ocupa todo el trazado de este tramo de Senda Costera, uno de los realizados primero, entre los años 1998 y 1999. El Paisaje Protegido ocupa unos 30 kilometros, desde el límite con Cantabria hasta las cercanías de Ribadesella, de esa manera se protege un tramo de costa delicado, de roquedo calizo y espectacular belleza: acantilados, simas, cuevas, bufones, etc. Comenzamos el camino en el Parque de la Remansona (Bustio), localidad situada sobre la desembocadura del río Deva y limítrofe con Cantabria.

Continúa, una vez cruzada la N-634 por un paso interior existente, por una pista de zahorra de 3,50 metros, de ancho, recorriendo los barrios de la Texera y Salcea, en una longitud de 1.500 metros, hasta enlazar con un camino real que llevará a Pimiango. En el mismo punto de salida, podemos desviarnos a conocer el pequeño puerto de Bustio, más un embarcadero de lanchas, dispuesto entre cañaverales. Ascendemos por la sierra Plana de Pimiango hasta llegar a un punto de intesección donde tendremos la posibilidad de conocer las ruinas del monasterio de Santa María de Tina y la ermita de San Emeterio. Para ello tomaremos el camino de zahorra existente que cruza la Ería Nueva y, tras atravesar en bajada el eucaliptal de la zona de Tina, desembocaremos en las ruinas del monasterio de Santa María de Tina. Ya el camino de acceso nos hace adivinar lo especial que es el emplazamiento del monasterio de Santa María de Tina y su fábrica románica. Las ruinas del monasterio de Santa María de Tina se encuentran rodeadas de las plantaciones de eucaliptos que colonizan todo el litoral asturiano. Este lugar, cuya tradición se remonta a los primeros eremitas y que incluso se dice fundado tras la batalla de Covadonga, es un lugar mágico, lleno de misterio. Los muros supervivientes de este monasterio del Císter se fechan a partir de los siglos XIII-XIV, siendo un ejemplo de románico de transición. Durante los años 1985 y 1986 se sucedieron tres campañas de excavación arqueológica en el mismo, exhumado la necrópolis medieval y restos de lo que podría ser la primitiva fundación, entre los siglos VIII-X, de un oratorio o cella orationis, lugar donde habitarían los eremitas. De los restos románicos quedan en pie la cabecera con los tres ábsides cubiertos con bóveda de horno y de cañón las dos laterales. Sacaron las excavaciones a la luz dos laudas sepulcrales de momento bajomedieval; una decorada con dientes de lobo tallados y un tallo vegetal serpenteante, y la segunda, más deteriorada, tapaba un sarcófago abierto que se encuentra en el interior de la iglesia. Desde ahí cruzaremos el reguero de Bartolo, a través de una pasarela en madera laminada tratada y, continuando la senda, bordearemos el monte las Gurizas, para desembocar a la carretera del Faro de San Emeterio, desde donde llegaremos a la ermita de San Emeterio y al área recreativa de El Pindal, para conocer la cueva prehistórica del El Pindal y disfrutar de unas panorámicas muy bellas de la ensenada Moral.

Senda hacia el monasterio de Tina

Nos encontramos inmersos en la rasa costera denominada de San Emeterio, que toma nombre de la ermita situada en la misma, patrón de los zapateros o tamargos. La plataforma calcárea que alberga la cueva de El Pindal es geologicamente la unión del mar con la sierra plana de Pimiango, y que está comprendida entre la Punta Cebollera y San Emeterio, con un mirador excelente que es el faro de Pimiango o de San Emeterio. En ese bellísimo espacio costero, lleno de covachas y cuevas no tan famosas como El Pindal, se encuentra la vegetación abrumadora de encinas y acebuches, especies poco características de Asturias y que se desarrollan en suelos silíceos bajo climas más cálidos. El sotobosque de los encinares consta de laurel, madroño, espino albar, trepadoras y acebo. No en vano, San Emeterio es querido en este lugar; ya que el tanino, sustancia que curte las pieles, es proveniente de las encinas, que anteño eran utilizadas por los tamargos, los cuales dedicaron esta bella ermita a su patrón. Pero este rincón estaría cojo si no visitáramos la Cueva de El Pindal; quizá no la más rica en pinturas prehistóricas, pero si la que se encuentra en una ubicación más espectacular, sobre el mismo acantilado donde se abre el gran arco que forma la entrada de la cueva. Fue descubierta en 1908 por Herminio Alcalde del Río y dada a conocer por el libro Les Cavernes de la Región Cantabrique, cuyos coautores son el abad Heri Breuil, uno de los más importantes prehistoriadores del siglo XX y Lorenzo Sierra. El acceso lo hacemos por una gran vestívulo de unos 10 metros de ancho, y una longitud de 350 metros; el panel principal está profusamente decorado con grabados y pinturas, con un bestiario donde abundan los bisontes, una cierva, un pez y un elefante, además de ub buén número de signos. Otro panel secundario poesee n grupo de ciervos pintados con líneas de color negro.

Incorporados a la carretera de El Faro de San Emeteriom llegaremos al Mirador del Picu Pimiango, desde donde la senda nos llevará directamente al núcleo de Pimiango y tendremos unas vistas maravillosas a la izquierda (valle prelitoral a los pies del Cuera y de fondo los Picos de Europa), y a la derecha (rasa costera y el horizonte marino).

Salimos de Pimiango por la carretera local RD-1, cruzando la vía de FEVE (Oviedo-Santander). Antes tenemos que pasar ante el cementerio que mantiene unos panteones de indianos llenos de añeja riqueza y que sobresalen frente a la mayoría de panteones y tumbas comunes. Continuamos por camino asfaltado y pasamos delante de la capilla de El Cristo, para luego girar a la izquierda por la RD-3. Por ella continuaremos hasta su conclusión, pasando por delante del camping El Mirador del Llavendés. Es entonces cuando pasamos a un camino que, cruzando por delante de las cuadras de L´Aixu, y atravesando los parajes de Serra y Tejavana, nos lleva a una carretera asfaltada que desemboca en el pueblo de la Franca.

Esta localidad es conocida por su bella playa, una concha de poco mas de cuarto de kilómetro con arenas finas y piedras. al este y en marea baja se puede visitar la más pequeñas ensenadas de El Oso , El Vivero y del Regolgueru, ésta última cerrada al este por la punta Cebollera, es la playa más oriental de Asturias. Normalmente sólo los pescadores y mariscadores las visitan, dada su peligrosidad cuando sube la marea.

Cementerio de Colombres

GASTRONOMÍA

El sabor marinero de la cocina lo proporcionan las afamadas angulas de Bustio, las merluzas, xargos, lubinas, bonitos que, junto a langostas y centollos, son desembarcados diariamente en el puerto local y se suman a lo obtenido en nuestra otra <<costa>> fluvial del río Deva que aporta salmones y truchas.

Con esta base se elaboran platos como el sorropotún, hecho con bonito y patatas, imprescindible en la celebración de El Carmen en Bustio, el pixin alangostado, las angulas, pescado al gusto, verdinas y fabes con almejas y otros.

El campo proporciona las carnes con las que preparar el lechazo al horno, carne asada o escalopes de ternera, los ingredientes para la fabada o el pote monteñés; y con qué elaborar nuestros postres: lecha frita, tarta de manzana o arroz con leche. Jornada Gastronómica del Sorropotún, en Bustio el 15 de julio.

CURIOSIDADES Y LUGARES DE INTERES

Colombres es una de las joyas de la arquitectura indiana en Asturias. Esta localidad guarda varios ejemplares únicos de este estilo arquitectónico. La transformación de la villa fue promovida en gran parte por el primer conde de Ribadedeva don Manuel Ibáñez y Posada y conserva restos anteriores y mas tradicionales viviendas del oriente asturiano. A destacar, la iglesia de Santa María, diseñada por el padre del célebre pintor Darío de Regoyos; la plaza ovalada del Ayuntamiento y, por supuesto, la Quinta Guadalupe, actual Archivo de Indianos, o la Casa Roja. En el camino a Pimiango se encuentra el cementerio de Colombres, con panteones de estilo grecolatino, bizantino y medieval fruto del dinero y del interés por eternizarse de los acaudalados indianos. En el vecino concejo de Peñamellera Baja se encuentra el pueblo de El Mazo, a dos kilómetros de Panes por la carretera N-621 donde se abre la Cueva de la Loja, cueva decorada con grabados de bóvidos équidos de la época Magdaleniense, y que puede ser visitada en época estival (abierto durante Semana Santa y del 15 de Julio al 15 de Septiembre: de martes a domingos, de 10 a 13 y de 15:30 a 19:00 horas. Visita gratuita: miércoles. Cerrado: lunes. Límite de visitas 35 personas por día. Tlf. 985.414.008). La cueva de El Pindal. Pimiango, Ribadadeva (Abierto todo el año: de 10:00 a 14:00 y de 15:15 a 16:15 horas. Seis pases diarios en grupos máximos de 25 personas. Lunes y mates cerrado Tlf. 608.175.284. Tarifas: niños -de 7 a 12 años -y mayres de 65 años 1,50 €; adultos 3 €, miércoles gratuito. El acceso infantil está limitado a los mayores de 7 años. Se desaconseja la visita a personas con dificultades de visión o movilidad. Se recomienda el uso de ropa de abrigo y calzado adecuado.)